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6 oct. 2015

ISIS (Estado Islámico) crucifica niño cristiano de 12 años



Los terroristas del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés, y Daesh, en árabe) realizaron una bestial ceremonia de crucifixión en un pequeño pueblo cercano a Aleppo, Siria. La víctima de semejante acto fue un niño cristiano de 12 años a quien antes le habían cortado la punta de sus dedos delante de su padre, un ministro cristiano.

La tortura la cometieron delante del padre del pequeño para que el resto del pueblo se convierta al islam. A otras dos mujeres las violaron en público por negarse a abandonar su religión.

La intensión de los extremistas musulmanes es convertir a la población al islam. Para eso, escogieron al hijo del líder de la iglesia para demostrar cual sería el castigo de aquellos que se nieguen.

"Delante del líder y de parientes en la multitud, los extremistas islámicos cortaron la punta de los dedos del niño y lo golpearon severamente, diciéndole al padre que pararían con las torturas sólo si él se convertía al islam", señaló la organización Christian Aid Mission.



Cuando el hombre se negó a la reconversión, tanto él como otros tres misioneros fueron también torturados y golpeados. Luego, murieron en la cruz, como el menor. Fueron dejados en sus cruces durante dos días y nadie se atrevía siquiera a removerlos de allí. El hecho ocurrió en agosto último, pero trascendió hoy luego de que el organismo cristiano emitiera un comunicado.



Sin embargo, la tortura contra esta minoría no terminó ese día: 48 horas después, dos mujeres que pertenecían a la misión fueron llevadas a una plaza pública e interrogadas acerca de su conversión al islam. Las misioneras se negaron a cambiar su religión y fueron violadas en frente de todos los presentes. Luego fueron decapitadas. Tenían 29 y 33 años.

El director de la congregación señaló que además de las dos mujeres otros seis hombres fueron víctimas de los radicales islámicos. "Todos murieron orándole a Jesús o a Dios", manifestó. "Una de las mujeres miró hacia arriba y sonriendo dijo 'Jesús'" antes de ser decapitada, contó el ministro de la iglesia, cuyo nombre no trascendió.

Cientos de ex musulmanes están en peligro en las aldeas sirias por la presencia de los terroristas del Estado Islámico, quienes aplican la más estricta sharia cada vez que conquistan un lugar. Según la ley islámica, la apostasía es penada con la muerte y la no obediencia al califato también es castigada brutalmente, no importa si la víctima fuera musulmana o cristiana.



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