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19 sept. 2015

Errores y mitos frecuentes al hablar sobre los terremotos



Son fenómenos traumáticos para miles de personas.

No importa si ocurren en el mar Caribe, en el océano Pacífico o en un país montañoso del sur de Asia, los grandes terremotos siempre se hacen sentir en las conversaciones cotidianas y en las redes sociales, donde estos fenómenos naturales se viven con gran intensidad.


Tras un sismo como el que sacudió Chile esta semana, ciudadanos de todo el mundo despiertan al día siguiente hablando de cuestiones como magnitud, grados, escalas, epicentro o la intensidad.

Se trata de términos que, pese a la experiencia adquirida por los grandes sismos y tsunamis ocurridos en lo que va de siglo, tienden a confundirse o a malinterpretarse. BBC Mundo indaga sobre algunos de los errores más comunes.

¿De 7,9 o de 8,3?

Uno de los primeros datos que suele conocerse tras producirse un terremoto es su magnitud, es decir, la cantidad de energía liberada por el terremoto.

La magnitud se mide con una escala que cuantifica esa energía a partir de los registros obtenidos por los sismógrafos.

Con frecuencia, sin embargo, esta cifra varía desde el momento en el que se produce el sismo y su cálculo final.



¿La razón? Durante la primera hora casi toda la información procede de los datos que ofrecen las computadoras conectadas con los sismógrafos desplegados en el área afectada, pero esa data suele ser corregida luego.

"Los medios informan demasiado rápido. Es bueno esperar un poco porque esa información inicial va ser evaluada por una persona que va a determinar cuál es la cifra correcta", advierte Mark Benthien, director de Comunicación del Southern California Earthquake Center.


No son grados

Cuando se habla de magnitud, un error común es decir que un terremoto fue de X "grados" en la escala de Richter.
La confusión se produce porque la magnitud se mide con una operación matemática, no con una escala que aumenta gradualmente.

La escala de Richter fue creada para medir los terremotos que se producían en la falla de San Andrés, en California, en la década de 1930.

El problema es que ese algoritmo para calcular la magnitud pierde precisión con terremotos de magnitudes superiores a 6,9.

Por eso desde finales de los años setenta se utiliza la escala sismológica de "magnitud de momento", una algoritmo diferente que logra mediciones más precisas en los valores más altos.

¿Por qué hay tanta diferencia entre un terremoto de magnitud 7 y uno de magnitud 8?

La escala de magnitud crece de forma exponencial, esto quiere decir, que la energía liberada por un sismo de magnitud 2 es 32 veces la de un sismo de magnitud 1; la de uno de magnitud 3 es 32 veces la de uno de magnitud 2, y así sucesivamente.

Esto hace que la cantidad de energía que representa cada valor de la escala en relación con el anterior sea cada vez mayor.

¿Magnitud o intensidad?

Mientras la magnitud cuantifica la totalidad de la energía liberada por el terremoto, la intensidad se asocia a su impacto en un lugar determinado.

La intensidad de un terremoto indica su efecto sobre un lugar determinado.

"La intensidad varía con la distancia, mientras más lejos estás de un terremoto, menor será su intensidad en el lugar donde te encuentras", indica Benthien.

"La intensidad cambia, mientras que la magnitud es una sola. La magnitud es un número que se aplica a toda el área donde se experimentó el terremoto, mientras que la intensidad describe cómo se sintió en cada lugar", explica.

El no tan importante epicentro

Otro dato al que siempre suele hacerse referencia al hablar de un sismo es el lugar donde tuvo su epicentro, que es el punto en la superficie de la tierra que está encima del lugar donde comenzó el terremoto.

En el caso de los sismos menos potentes el dato es relevante pues en ese sitio es donde suele producirse la mayor parte del daño. Sin embargo, en los terremotos más grandes esta información puede ser inútil o puede causar confusión.

"Un terremoto grande puede producirse en una larga falla que empieza en el epicentro pero que se extiende y puede terminar más cerca de una ciudad", destaca Benthien.

"Suele prestarle demasiada atención al epicentro, cuando en estos casos, el efecto del terremoto puede sentirse a centenares de kilómetros de distancia. La gente puede pensar que el daño estará concentrado en el epicentro cuando en realidad puede haberse producido en un área mucho mayor", agrega.

El experto asegura que más importante que el epicentro es el mapa del movimiento telúrico (shakemap), el cual muestra el impacto que tuvo el terremoto sobre la superficie en toda el área afectada.

"Esta información es mucho más útil para conocer lo que significó el terremoto que informar sobre cuál fue su epicentro o su magnitud. La magnitud es sólo un número, mientras el shakemap muestra cómo fue el terremoto en distintos lugares", apunta.



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