En linea

8 oct. 2014

Una belleza mortífera



Cuando era joven y todavía no había aceptado a Jesús, me encontraba de vacaciones con amigo cristiano. Cierta mañana de sol, me aventuré a bucear yo solo en el agua cerca de la orilla. De repente, todo se llenó de cardúmenes de peces de todos colores que nadaban por debajo de mí.
Yo empecé a nadar hacia la orilla, pero en un momento alcancé a ver una bella criatura marina que se deslizaba sobre el fondo arenoso. Empecé a nadar siguiéndole desde la superficie. Los rayos del sol penetraban el agua clara y hacían que la criatura reflejara muchos colores. Yo estaba cautivado por su belleza.
Repentinamente, la criatura se volvió y nadó hacia mí. ¡Yo me paralicé por el temor! Pero, inexplicablemente, se detuvo muy cerca de mí y rápidamente se alejó de nuevo. ¡Yo supe de inmediato que era hora de volver a la orilla!

Cuando llegué a la orilla, mi amigo parecía muy agitado, y me preguntaba vez tras vez: “¿Estás bien?” Momentos antes había estado orando por mí porque había sentido una preocupación por mi seguridad.


Poco después de volver a casa, ¡cuál fue mi sorpresa al encontrarme con una fotografía de la criatura marina que había visto! ¡Resultó ser la serpiente más mortífera del mundo! Lo que yo había visto era una serpiente marina en su temporada de apareamiento (la época cuando son más agresivas), y por poco me ataca. Si me hubiera mordido, yo habría experimentado un paro respiratorio en cuestión de segundos y me habría ahogado. Yo habría muerto en mi incredulidad, sin esperanza, y separado de Dios para siempre.

Fue entonces que yo entendí la verdad de la salvación de Dios. Mi vida iba tras satanás que, al igual que la serpiente marina, parecía bello, emocionante, y pacífico. Pero mi vida era presa de la soledad, del vacío, y del temor. Tanto satanás como la serpiente son engañosos y mortíferos. Mi amigo cristiano había clamado al Señor por mi alma. Yo me arrepentí, y le entregué mi vida al Señor, y la serpiente enfurecida no pudo hacerme daño.


Bruce Files
Beside the Still Waters
Vol. 9. Issue 1




0 comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tus comentarios, Dios te bendiga!