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31 ago. 2013

Supersticiones, las nuestras

 

A veces, los creyentes, anulamos la libertad que el Señor nos da, nos hacemos nuestras propias supersticiones y con ellas condenamos a los demás. He aquí algunas.

Si no levantas las manos es porque Satanás te las tiene atadas a la espalda y no te deja actuar.

Si no tienes por costumbre alzar tu voz y hablar en lenguas, no has recibido el bautismo del Espíritu Santo y eso es raro en un cristiano, ¿de verdad estás convertido?

Si no obedeces a la autoridad tienes demonios.

Si contraes una enfermedad es un castigo de Dios, mira tu interior, a ver si estás andando por buen camino.

Si muere un familiar, quizás Dios quiera enseñarte algo con su fallecimiento, o sea, que ha matado a una persona para que aprendas algo.

Si no obedeces todo lo que dicen los ancianos perderás la bendición que el Señor te tiene preparada porque la obediencia y la sumisión son las únicas maneras que existen para enseñarte el camino.

Si dices "Jesús" cuando alguien estornuda estarás tomando el nombre de Dios en vano y estás en pecado. Sin embargo, te lo dice alguien que constantemente en sus oraciones le nombra sin discernimiento y por vicio, al comienzo y al final de cada frase.

Si no das dinero para todo lo que piden estás condenado ya que obstaculizas el desarrollo y buen funcionamiento de los proyectos que llevan a cumplir el deseo de Dios. Pero están además los que invierten en la iglesia como si lo hicieran en Bolsa, con miras a ganar, a que le sea devuelto con un alto porcentaje, porque Dios recompensa la fe. Embaucamos a Dios en nuestros negocios, si Tú me das, yo te doy. Si yo te doy, Tú me das.

Hay creyentes que creen más en supersticiones, en el castigo con que le amenazan, que en el amor del Señor y actúan atados por el miedo.

Autores: Isabel Pavón


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