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3 sept. 2012

La Tierra, ¿al borde de un 'trastorno bipolar'?

Científicos en EE.UU. han dado la voz de alarma: a la Tierra le aguarda un intercambio de polos magnéticos. Los investigadores llegaron a esta conclusión después de que se revelara que el núcleo de la Tierra crece de forma asimétrica debido a los procesos caóticos que tienen lugar en su interior.


El fenómeno del campo magnético terrestre se debe al movimiento de convección del hierro y del níquel fundidos en el interior del núcleo terrestre exterior (que es líquido, a diferencia del núcleo interior), combinado con la rotación del planeta.

El estudio de los científicos Peter Olson y Renaud Deguen, de la Universidad de Johns Hopkins (Maryland), publicado por la revista ‘Nature Geoscience’, plantea la hipótesis de un crecimiento desequilibrado del núcleo interno provocado por los distintos procesos caóticos que tienen lugar en su interior. Este hecho, explican, desequilibra a su vez el núcleo externo y hace que todo “el campo geomagnético tenga un carácter asimétrico y excéntrico”.

El fenómeno, opinan, hace que los polos magnéticos de la Tierra se desplacen de forma descontrolada desde su posición, llegando incluso a intercambiarse de sitio por completo.

Durante toda la historia del planeta este raro fenómeno ya se ha producido varias veces. La última vez fue hace unos 700.000 años. Ahora los científicos creen que podría repetirse: la velocidad del desplazamiento del Polo Norte va creciendo y el eje del dipolo magnético se sitúa actualmente en el oeste del Océano Ártico de la isla Ellesmere, es decir, a unos 500 kilómetros del Polo Norte geográfico.

Los científicos afirman que, por ahora, no se puede predecir cuándo ocurrirá la siguiente inversión magnética porque la secuencia no es regular. No obstante, algunos investigadores más categóricos no descartan la opción de que el fenómono pueda producirse en cualquier momento y pintan escenarios de verdadero apocalipsis.

Posibles consecuencias

Los académicos rusos Serguéi Tsygankov y Evgeniy Shemyákin afirman que si sucediera hoy, el fenómeno podría tener consecuencias desastrosas, ya que estaríamos expuestos a los vientos solares capaces de noquear las comunicaciones globales y redes de energía.

Además, varios expertos advierten que el sistema inmunológico de los animales, especialmente las aves, se vería muy afectado, ya que son muy dependientes de la polaridad magnética del planeta. Es más, el planeta podría experimentar una ola de cambios climáticos bruscos que, de hecho, ya estamos sintiendo. La capa de ozono se debilitaría al adaptarse a la nueva polaridad, prácticamente desaparecería y comenzaría a crearse nuevamente en el nuevo ciclo.

No obstante, algunos expertos optan por huir del alarmismo. Así, los científicos de la
NASA sostienen que las inversiones magnéticas de los polos son perfectamente normales y no hay motivo de preocupación, ya que durante la historia del planeta ya se produjeron varias veces.

También hay quienes piensan que la inversión no tiene por qué ocurrir, ya que un rápido movimiento del polo magnético no significa necesariamente que nuestro planeta esté pasando por un cambio a gran escala que deba dar lugar a la reversión del campo magnético de la Tierra. Según los científicos menos alarmistas, esto podría ser parte de una oscilación normal.  


Fuente: Actualidad.rt.com

(19) “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. (20) Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; (21) porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. (22) Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; (23) y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. (24) Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? (25) Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.”

Romanos 8: 19-25

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