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20 jun. 2012

Los imposibles de Dios, regalo a nuestra vida


En una ocasión leí que en Kansas, un hotel de sesenta años de edad estaba siendo restaurado para convertirlo en apartamentos; lo mismo ocurrió en Filadelfia con un barco oxidado y amarrado al que convirtieron en un hotel y exactamente igual le sucedió a un viejo hangar, un inmenso y viejo hangar de un aeropuerto de Colorado, lo remodelaron para convertirlo en una iglesia.

Todos esos edificios eran antiguos, aparentemente inservibles, destruidos, derruidos, nadie daba nada por ellos; pero resultó que -en cada caso- alguien encontró un nuevo uso y un precioso propósito para cada uno de ellos.

Todo esto me llevó a pensar en cómo actúa Dios con nuestras vidas , cuando creemos que las cosas no tienen sentido, que todo está acabado y que jamás habrá un nuevo propósito ni un nuevo sentido para nosotros.

Recordáis a Jacob luchando contra el ángel del Señor en Peniel?, él se creía que lo sabía todo y luchó con toda su fuerza; no sabía que su nombre sería cambiado por Israel y que de ahí vendría una gran nación, no podía soñar con los propósitos de Dios que todavía estaban por llegar para su vida.

Os acordáis de Moisés en el monte Horeb cuando la zarza ardía?, ah!!!!, si!!!, Moisés se pensaba que su vida había acabado, en palabras de Swindall: ”Moisés pasó cuarenta años pensando que era alguien, luego pasó otros cuarenta años pensando que era un don nadie. Pasó sus últimos cuarenta años comprobando lo que Dios podía llegar a hacer con un don nadie”.

Este impresionante hombre de Dios pensaba que su vida se había terminado y que acabaría sus días pastoreando ovejas, que todo estaba ya terminado para él. Ni por asomo se podía imaginar todo lo que Dios tenía preparado para su vida, , un camino nuevo que, simplemente estaba por comenzar.

Y... Qué me decís de Pablo ? Y, “...este mensajero de Satanás que me abofetea”?. Él no podía comprender el propósito de Dios en todo aquello, en todo aquel profundo dolor; pero cedió y pudo escuchar: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en tu debilidad” y, a pesar de todo eso, creo sinceramente que fue la persona más utilizada por Dios en todo el Nuevo Testamento.

Cada historia de éstas fue distinta y cada uno de nosotros tenemos nuestra propia historia. Pero cuando nos dejamos en las manos del Señor, podemos encontrar una nueva ruta, un nuevo propósito, un nuevo camino . Recordáis?......”Ël abrirá ríos en el desierto y aguas en la soledad”.

Cuando nos agarramos con fuerza a las promesas del Señor, Él nos puede mostrar un nuevo propósito, desconocido hasta el momento para nosotros, que va a ocurrir nuestras vidas.
Espero que te bendiga este sencillo pensamiento en medio de tus problemas, de tus preocupaciones, de tus soledades y en el medio de tu camino hacia el cielo, como siempre dice un buen y apreciado amigo que ha sido y sigue siendo un precioso siervo de Dios ya de bastante edad....... “Al cielo, siempre en ruta al cielo”.


Autores: Beatriz Garrido

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