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19 nov. 2011

Se acerca la navidad



Se acerca la navidad. ¿Te das cuenta? De repente habrá gran demanda para árboles de hoja perenne y triquitraques. Hombres con prendas rojas andarán por las calles, y las tiendas estarán llenas de multitudes de personas en busca de gangas. Los dependientes en el supermercado usarán sombreros que les daría pena usar en cualquier otro tiempo del año.


Tal vez nosotros frunzamos el ceño por las frenéticas compras de regalos y las fiestas navideñas mundanas, y nos sentimos alegres que nosotros no tenemos que unirnos al frenesí. Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué todo el mundo está de fiesta en estos días? ¿Podría ser que ellos están buscando algo que les dé un propósito más grande y más amplio que su propia existencia egoísta?

No todas las personas que colocan un árbol, que compran regalos y se ponen un sombrero rojo de alas blandas lo hacen sólo porque están de fiesta. Hay personas que, a pesar de toda la ostentación y el atractivo de la navidad, tienen un cierto sentimiento de que tal vez el nacimiento de Cristo significó algo importante para el género humano. Hay algo en la historia de la navidad que mueve las fibras sensibles de sus corazones. Por eso los parlantes del supermercado cantan "Noche de paz...", y a la gente les gusta escucharlo. En esta parte del año cuando la paciencia se agota y las facturas se hacen largas, es agradable escuchar de una noche pacífica y tranquila.

Pueda que la gente mire la navidad como una tregua grata en la loca carrera egoísta que han corrido todo el año. ¡Si tan sólo se podría encontrar la felicidad duradera envuelto en papel de regalo debajo de un árbol!

Unas pocas personas se acordarán de sus Biblias en el día de navidad. Ellos buscarán el capítulo 2 de Lucas y leerán de cómo, en una noche hace más de 2 mil años, aparecieron ángeles en el cielo que traían buenas nuevas a la tierra. Las pocas personas que leerán esta historia en el día de navidad se regoicijarán al leerla. Después de leerla, cerrarán sus Biblias, dirán "¡Feliz Navidades!" a todos sus amigos presentes, y seguirán con la vida.

¿Quién aceptará el desafío de hacer que la gente lea el resto del libro? ¿Quién les mostrará que lo que ellos celebran con tanto entusiasmo es sólo la introducción de la historia? Al desenvolverse la historia, el bebé en el pesebre no se queda allí. Él llega a ser un hombre con una misión. A pesar de muchas dificultades y apuros, él lleva a cabo su misión a la perfección. ¿Qué era su misión? Traer el gozo verdadero a la tierra, así como lo anunciaron los ángeles.

El gozo verdadero no se encuentra al pie de un árbol de hoja perenne, envuelta en papel brillante y un lazo rojo. El gozo verdadero sólo puede ser hallado al pie de un árbol mucho más grotesco, un árbol que tiene sus costados teñidos de rojo. Cualquiera que se arrodilla al pie de este árbol y clama por ayuda al hombre que murió sobre él recibirá el mejor regalo que jamás fue dado por Dios al hombre, el regalo de la vida eterna. Y él recibirá una invitación a una celebración celestial que nunca terminará.

Entonces mientras tú andas por todo el frenesí que te rodea en las próximas semanas, no desprecies a la gente que corre locamente por aquí y por allá. Pueda que sus corazones estén más abiertos al evangelio ahora que en cualquier otra parte del año. Recuérdales por medio de tus obras, tus palabras y la expresión en tu rostro, que "en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres" es más que sólo una frase. Ayúdales a ver más allá del "espíritu de la navidad" para buscar el rostro de Cristo. El bebé de Belén ahora se ha convertido en el Rey del universo. Él se dirige a todos y les dice: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10)

--Theodore Yoder

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