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30 mar. 2011

La gran diferencia con los musulmanes


¿Qué creen los musulmanes?


Creen que no hay ningún dios fuera de Alá. Se pueden referir a él con 99 nombres, pero hay un nombre que no le dan: el de Padre. Según los musulmanes Dios creó también ángeles, seres más superiores que los hombres. Fueron creados de la luz, ni comen ni beben ni tiene descendencia. Creen también en la existencia de los ángeles Gabriel y Miguel. Desde el principio del islam también ha habido profetas para dar dirección e información: Adán, Abraham, José, Jesús y Mahoma. Los musulmanes también creen en los libros sagrados, pero según ellos sólo el Corán ha permanecido puro. También admiten un juicio final y una resurrección el día postrero. 

Un musulmán cree que todo sucede según la voluntad divina (predestinación o providencia). Al leer esto, tal vez tengas la impresión que hay mucho parecido entre la Biblia y el Corán. Pero eso no es así. Los musulmanes dicen que la Biblia, que tienen los cristianos, no es pura. Hay muchas faltas y falsificaciones. Solo el Corán es de principio a fin la palabra de Alá. Por eso es difícil llegar hasta los musulmanes con la Biblia. Es mejor, dicen ellos, atenerse al Corán. Eso es necesario para seguir la recta senda del Islam.


¿Quién tiene razón?

¿No es obstinado y altivo pensar que nosotros tenemos la verdad absoluta? ¿Por qué tendríamos nosotros la razón y millones de musulmanes, hinduistas y budistas no? Pienso que vosotros alguna vez os habéis hecho esas preguntas… Te puedes encontrar con ellos en la escuela, en la calle, en el trabajo o en el vecindario. Con frecuencia ellos son más firmes en el testimonio de su fe que nosotros. Incluso puede ser que un joven musulmán tome más en serio su fe que tú. Si tú sólo vas a la iglesia, lees en la Biblia, oras y das gracias por tu comida y nada más… entonces estás tan falto como un musulmán. La gracia de Dios es necesaria para salvarnos de la perdición. 

Que la Biblia es la Palabra de Dios lo creemos nosotros, pero eso no lo puedes evidenciar ante gente que no creen en la Biblia. Pero puedes hacerle ver la gran diferencia que existe entre un musulmán y un cristiano: el musulmán de hecho debe salvarse a sí mismo; el cristiano sabe que Otro (Cristo) le quiere salvar.


Semejanzas y diferencias


Si tú lees el Corán reconocerás muchos conceptos y nombres bíblicos. Pero el contenido de determinadas cosas es totalmente otro. El musulmán llama a Dios el misericordioso, clemente, perdonador. Lees sobre Adán, Abraham, David, José, Jesús… Pero si dicen palabras elogiosassobre Jesús y si es según ellos un gran profeta y si hizo milagros, Él es… nada más que un profeta. Es imposible para un musulmán que acepte lo que la Biblia dice sobre Jesús. El Señor Jesús es Dios y hombre. 

Sólo por medio del Señor Jesús hay de nuevo paz entre Dios y el hombre. No por obligaciones, buenas obras, muchas oraciones, hacer una peregrinación a la Meca, dar limosnas. Este mensaje es para un musulmán escándalo. No quieren saber nada de la reconciliación por la sangre del Señor Jesús. Porque para los musulmanes los pecados no son delitos, sino tropiezos. Empequeñecen los pecados y por eso no es necesario el perdón por la sangre de Cristo. ¿Para ti sí? Porque si confiesas con tu boca la enseñanza bíblica, pero tu corazón está lejos de eso, entonces tú no eres mejor que un musulmán. Estás bien informado, sabes lo que tienes que hacer, pero de hecho tú también estás fuera.


Gracia o (buenas) obras

En lo más profundo se trata de la gracia y de las obras. Para los musulmanes lo principal es hacer (buenas) obras. Así posiblemente puedan alcanzar la beatitud. Eso tampoco es seguro. El Señor Jesús indica también el hacer buenas obras. Pero no para ganar algo con ellas – eso lo ha hecho Él perfectamente – sino como una consecuencia de permanecer en Cristo y Cristo en uno. Por ti mismo no te puedes salvar, no por nuestras obras, sino sólo por gracia por medio de la fe. 

Los musulmanes tienen precisamente la misma necesidad que nosotros. El Señor Jesús le mostró claramente a un maestro de la ley quien era su prójimo. Él nos llama a amar a nuestro prójimo. Él pide algo muy difícil, sí, incluso algo imposible, para nuestra fuerza, pero para Dios todo es posible. Y si no amamos a Dios y a nuestro prójimo, más tarde o más temprano, abiertamente o en secreto, vamos a recriminar a los otros. Y entonces no somos discípulos del Señor Jesucristo.


B.S. van Groningen (Tomado de En La Calle Recta, Año XL, Núm. 213, Julio - Agosto 2008)


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