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25 feb. 2011

Pregunto a Roma con la Biblia - Francisco Rodriguez (Ex-sacerdote)


Ya que la iglesia católica de hoy sigue afirmando que “la confesión sacramental
es necesaria para la salvación de derecho divino”, ¿los cristianos, que vivieron antes del 25 de noviembre de 1551 fecha de la sesión conciliar que definió esta doctrina, se han condenado todos? Porque, durante los primeros mil quinientos años de cristianismo, no se consideró que la confesión era necesaria para la salvación. En su Nuevo Catecismo la iglesia católica afirma que la confesión “sigue siendo el único medio para que los fieles sereconcilien con Dios”, ¿entonces, los fieles antes de la definición de Trento no estaban reconciliados con Dios? Cuando el apóstol Pablo grita: “Os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:20), ¿qué es lo que nos quiere decir? ¿Qué nos confesemos? No podía ser, porque aún había que esperar 1500 años para la definición del sacramento de la confesión. ¿Y cómo podemos comprender esta expresión del apóstol?: “Si siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por Su Vida” (Romanos 5:10). Nuestra reconciliación con Dios no tiene
ningún otro fundamento que la muerte de Su Hijo, y sólo seremos salvos por Su Vida por medio de la fe. ¿Acaso Pablo no estaba reconciliado con Dios, porque no utilizaba la confesión sacramental? Si los cánones de Trento afirman que sea maldito todo aquel que diga que la confesión sacramental es un invento humano, ¿qué signifi cado tiene, para los que admiten la doctrina de Trento sobre la confesión, esta afirmación de Pablo? : “Si alguno os predica diferente Evangelio del que habéis recibido, sea anatema”(Gálatas 1:9). ¿No se propone en los cánones del Concilio de Trento, un “evangelio” diferente sobre la reconciliación y la justificación al Evangelio, que Pablo había recibido por revelación de Jesucristo? Lo triste es que el Papa con su clero siguen proclamando con todo el entusiasmo esta doctrina antibíblica de Trento como verdadera; y anatematizan bajo la maldición de su odio clerical a todos, los que rechazan la confesión sacramental por fidelidad a la Palabra de Dios, y lo que los mismos apóstoles de Jesucristo oyeron, vieron con sus ojos y palparon con sus manos, y nos anunciaron referente al Verbo de Vida, para que tengamos comunión con ellos, y con el Padre y con Su Hijo Jesucristo
(1 Juan 1:1-4).

Francisco Rodrìguez Ex Sacerdote Catolico
En La Calle Recta
Año XL, Núm. 212, Mayo - Junio 2008

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